Volatilidad constante


Sinfopress


A lo largo del año, la inversión en México se ha desacelerado ante la incertidumbre de la renegociación del TLCAN y los resultados de las elecciones en México.
Ello desembocó en una caída del PIB en el segundo trimestre de 0.2 por ciento, misma que reflejó caídas en ramos como la construcción, según información de Banxico.
Una tasa de desocupación históricamente baja, precios al consumidor relativamente estable y capacidad de hacer frente a las responsabilidades financieras caracterizaron el comportamiento de la economía nacional durante 2018. Por otro lado, se registró una fuerte precarización laboral, una inflación presionada por los energéticos y un nivel muy alto de la deuda pública.
Uno de los aspectos importantes a resaltar es la relación entre el crecimiento de los precios en relación con el poder adquisitivo laboral. De acuerdo con cifras del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social) a partir del 2005 la brecha entre estas variables comenzó a ampliarse de manera pronunciada. Esto implica que mientras la inflación acelera, la capacidad de adquirir bienes y servicios de los trabajadores disminuye.
El tamaño de la economía mexicana y su expansión medida a través del Producto Interno Bruto (PIB) y sus variaciones anuales son el agregado macroeconómico más exacto para comparar el desarrollo económico entre países. Durante el tercer trimestre del 2018, la economía mexicana creció 2.6 por ciento a tasa anual. Las actividades primarias (agropecuarias) aporta 3 por ciento al PIB, las secundarias (industrias) 29 y las terciarias (comercio y servicios) 63 por ciento. El resto proviene de los impuestos.
El reto en materia de PIB es superar la barrera de nivel de crecimiento de 2 por ciento anual, que se registra des-de 2015, y diversificar el desarrollo para disminuir la alta dependencia de los servicios y el comercio.
Para el tercer trimestre del 2018 la Tasa de Desocupación se ubicó en 3.2 puntos porcentuales, la Tasa de Informalidad Laboral, en 55.3, y la Tasa de Subocupación, en 6.6 por ciento. El salario mínimo diario es de 88.36 pesos, 80 de los trabajadores en el país perciben como máximo tres salarios mínimos (7,953 pesos mensuales).
El desempleo disminuyó en el sexenio de Peña Nieto, pero disminuyó la calidad de los empleos. Hay menos personas sin trabajo, pero las que trabajan lo hacen con remuneraciones bajas. También es relevante el dato de que 6 de cada 100 trabajadores deben buscar una segunda fuente de ingresos para completar el costo de sus necesidades básicas.
El 30 de noviembre, los presidentes de México, Estados Unidos y Canadá firma-ron el T-MEC, el trata-do de libre comercio que reemplaza al TLCAN, después de más de un año de tensas negociaciones.
El acuerdo incluye cambios en las reglas de origen de la industria automotriz.
Con el TLCAN, se exigía que un 62,5 por ciento de la producción de un automóvil ligero fuera hecha en alguno de los tres países para tener acceso a aranceles preferenciales. Pero con el T-MEC se elevó a 75 puntos
Por otro lado, EE.UU. logró que entre un 40 y 45 por ciento del automóvil fabricado dentro de los tres países deba ser producido por trabajadores que ganen al menos US$16 por hora. Esta cláusula pretende incentivar a las empresas estadounidenses para que se instalen en EE.UU. Si eso ocurre, podría afectar a la creación de empleo en México en este sector. Sin embargo, es un factor aún incierto.
En el sector farmacéutico se aumentaron las barreras de acceso a los medicamentos genéricos y biocomparables. En la práctica, las farmacéuticas mexicanas quedan más protegidas en relación a la competencia que supone el ingreso de medicamentos genéricos.
De este modo, se mantiene (o incluso podría encarecerse) el precio final para los consumidores, puesto que los genéricos suelen ser más baratos que los medicamentos de marca.
El nuevo tratado contempla un anexo en el que los tres países se comprometen a adoptar y cumplir normas y prácticas laborales conforme a lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo. Sin embargo, no está claro cómo ese compromiso se va a traducir en acciones concretas.
Entre los hechos iniciados este año y que deja en alerta a varios países emergentes, se encuentra la guerra comercial que tuvo como protagonistas a Estados Unidos y China, así como a sus presidentes Donald Trump y Xi Jinping quienes actualmente negocian un posible acuerdo para ponerle fin a la disputa.
También el aumento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EE.UU. (FED) dio por terminado la política monetaria expansiva. Esto puso en duda el desempeño de la economía estadounidense y acrecentó los temores en los mercados financieros ante una posible rápida subida de los tipos de interés.
Desde abril pasado el gobierno de Donald Trump inició con una serie de castigos arancelarios enfocados en sus principales proveedores de bienes y servicios: China, Unión Europea, México y Canadá.
Estados Unidos ya aplicó una tanda de aranceles por 267,mil mllones de dólares (mdd) a China, y evalúa aplicar otra por 200, mil mdd a partir del 24 de septiembre, la suma de ambas representa el valor total de las importaciones de China de los Estados Unidos, lo que ha comenzado a desacelerar la economía china.
A finales de noviembre, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países de la Unión Europea (UE) dieron su respaldo al Acuerdo de Salida y a la Declaración sobre las relaciones futuras entre la Unión y Reino Unido después del ‘brexit’. El Parlamento británico debe refrendar el acuerdo alcanzado por el gobierno de Theresa May, aunque las previsiones hablan de una derrota devastadora. La UE, por su parte, advirtió que el acuerdo no es renegociable.
El brexit, considerado titular por excelencia entre los medios europeos, ha dejado a la deriva al Reino Unido ante la falta de un acuerdo en la que todos estén satisfechos. Theresa May, primera ministra británica, aún busca que la salida de la Unión Europea no perjudique la economía y política del país.