Tropiezos pero en píe


Ahora que la Cámara de Representantes está en manos demócratas, que tienen poder para expedir citatorios a funcionarios y lucen listos para bloquear la agenda legislativa de la Casa Blanca. Donald Trump, presidente estadounidense, podría atizar las disputas partidistas en Washington o intentar negociar con ambos partidos.
Sinfopress
Donald Trump presidente, conservador por naturaleza y quien disfruta de estar en una pelea, ahora tendrá que elegir entre acrecentar el conflicto entre partidos que ya ha deshecho a Washington e intentar tener un tono conciliatorio que, hasta ahora, no ha estado presente en su mandato.
La nueva Cámara Baja muy posiblemente buscará ejercer presión respecto a temas personales y políticos, como el que Trump divulgue las declaraciones de impuestos que ha mantenido secretas, indagar posibles conflictos de interés o vínculos con Rusia.
Si se va al extremo, una Cámara de Representantes demócrata incluso podría amenazar con hacer un juicio político contra el presidente según lo que encuentre Robert Mueller, fiscal especial cuya investigación no hizo mucho ruido durante la campa-ña.
“El proceso de citatorios e investigaciones será difícil”, dijo Marc Short, exdirector de temas legislativos en la Casa Blanca de Trump. “Pero probablemente no hay nada que ayude más a la posible reelección del presidente que tener a Nancy Pelosi como presidenta de la cámara”, añadió, en referencia a una figura divisoria del Partido Demócrata que había liderado des-de hace mucho ese cuerpo legislativo.
A principios de 2017, la idea de que los demócratas tuvieran posibilidades de obtener una mayoría en el Senado sonaba a chiste. Ya no es así.
Cuando Donald Trump nombró fiscal general al entonces senador por Alabama Jeff Sessions, nadie imaginó que uno de los estados más conservadores de EEUU elegiría, diez meses después, a un senador demócrata para la Cámara Alta por primera vez en 27 años. Doug Jones, un exfiscal del Gobierno de Bill Clinton, obtuvo un 49,9 por ciento (670.551 votos) frente al 48,4 por ciento de Roy Moore, fanático religioso acusado de abusos sexuales durante la campaña.
AL CALCE
Trump es el cuarto presidente seguido en enfrentar un revés en las elecciones legis-lativas intermedias. Los demócratas de Bill Clinton perdieron el control de ambas cámaras del Congreso en 1994, así como los republicanos de George W. Bush en 2006; los demócratas de Barack Obama perdieron la Cámara de Representantes en 2010 y el Senado en 2014.
Sin embargo, Clinton y Obama se recuperaron de esas derrotas a sus partidos du-rante los primeros mandatos, pues consiguieron la reelección en parte, quizá, por-que podían aprovechar discursivamente rebatir con una oposición.
El resultado más claro: el país está más dividido que nunca. Después de dos años en el poder, Donald Trump ha vuelto a conseguir un apoyo masivo de una parte del país, mayoritariamente rural, blanca y conservadora. La otra mitad del país, urba-na, multicultural, y liberal, también salió a votar masivamente en su contra. No hay un ganador definitivo en esta elección.
Donald Trump sigue siendo imparable en las zonas rurales del país y en el sur con-servador de Estados Unidos.
Con la toma de control de la Cámara Baja del Congreso por los demócratas, esta impresionante polarización se reflejará también en las instituciones estadouniden-ses.
Trump no podrá pasar una sola nueva ley de importancia en el resto de su periodo hasta las elecciones presidenciales de 2020, pues los demócratas bloquearán cualquier iniciativa en el Congreso.
Tampoco se materializó el sueño demócrata de una "ola azul", una especie de con-trarrevolución demócrata contra el fenómeno de Trump.
En ese sentido las elecciones son una gran desilusión para el liberalismo estadou-nidense, pese al consuelo de haber recupera la Cámara de Representantes.
De cara a las elecciones presidenciales de 2020, los indicios apuntan a unos comi-cios muy competidos.
Trump sigue desatando la ira de mitad del país, pero continúa siendo una locomoto-ra electoral, pese a dos años de oposición acérrima de los demócratas.