La virulencia comercial

El incremento de aranceles es utilizado por Donald Trump como un mecanismo para la recuperación de la economía de EU y sostiene una guerra comercial a nivel del mundo. No es solo contra México. Esa medida restaría medio punto porcentual al crecimiento global.
Sinfopress

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, elogió el uso de aranceles como estrategia negociadora y dijo que "son los mejores" para obligar a los países a tener un comercio más justo. El comentario se produjo un día antes de la visita a la Casa Blanca de Jean-Claude Juncker, presiden-te de la Comisión Europea (CE), para distender las tensiones comerciales con Estados Unidos, quien amenazó con imponer aranceles a los automóviles europeos.
"¡Los aranceles son geniales! O bien un país que ha tratado injustamente a Estados Unidos en comercio negocia un trato justo, o se ve golpeado por aranceles. Es así de simple", escribió Trump en su cuenta de Twitter. Trump afirmó que Estados Unidos es el "cochinito" que ha sido robado, por lo que, afirmó, que las cosas estarán mejor con su política comercial, pues ha obligado a los países a negociar.
"Los países que por años nos han tratado injustamente en comercio están viniendo a Washington a negociar. Esto debió ocurrir hace muchos años, pero como dicen: ¡mejor tarde que nunca!", agregó.
La Casa Blanca reiteró su amenaza de imponer aran-celes a los automóviles procedentes de la Unión Europea, decisión que Trump condicionó al resultado de la reunión con Juncker Trump ha insistido en los últimos meses en la necesidad de que la Unión Euro-pea acceda a sus exigencias de facilitar el acceso de productos estadunidenses al mercado europeo, y ha amenazado con aplicar aranceles de hasta un 20 por ciento a las importaciones de automóviles europeos si no hay concesiones en materia comercial.
Washington ya ha impuesto medidas arancelarias a las importaciones de acero y aluminio de la UE como parte de su agresiva agenda proteccionista, una medida a la que Bruselas ha respondido aumentando los gravámenes sobre diversas exportaciones.
China
El enfrentamiento con Pekín ha sido el conflicto comercial más grande de Trump y el que más ha asustado a economistas e inversionistas. Podría afectar a más de 730.000 millones de dólares en productos y servicios que fluyen anualmente entre ambos países.
Por ahora, no se avizora un final del conflicto. Las charlas fracasaron a principios de mayo después de que Estados Unidos acusó a China de retractarse de ofertas realizadas previamente en las negociaciones. Fue entonces cuando Trump elevó los aranceles impuestos a 200.000 millones de dólares al año en importaciones provenientes de China del diez al 25 por ciento y amenazó con ir tras más productos chinos. China pronto tomó represalias y está buscando otras maneras de devolver el golpe. Eso podría implicar que use el valor de su moneda como arma de guerra comercial o aproveche el control que tiene de minerales clave y procesos de los que depende el mundo.
Los efectos podrían ser enormes si la guerra comercial continúa o se intensifica. Dependen de China un porcentaje importante de las ganancias de las empresas estadounidenses y de su papel esencial como fabricantes de muchos de los productos del mundo. China necesita el mercado de exportación estadounidense para mantener el crecimiento de su economía y quiere tecnología avanzada estadounidense, como microprocesadores y software, para fomentar su desarrollo económico.
Aun así, los halcones comerciales dentro del gobierno de Trump argumentan que Estados Unidos se ha vuelto demasiado dependiente de China y ven como una meta a largo plazo distanciar a ambos países. Muchas compañías ya están replanteando su dependencia de China. Para China, cualquier decisión tomada con el fin de contratacar a Estados Unidos implica el riesgo de acelerar ese proceso.
Japón
El presidente Trump ha dicho que la relación entre Estados Unidos y Japón es “una valiosa alianza”, y dice que disfruta de su cercana relación con el primer ministro Shinzo Abe. Eso no ha eximido a Tokio de sus amenazas.
Aunque ha pospuesto su decisión, Trump dice que impondrá aranceles a las importaciones automotrices a menos que ambos bandos lleguen a un acuerdo comercial. La Casa Blanca quiere más acceso al mercado japonés para los campesinos y los ganaderos estadounidenses. También quiere que las empresas automovilísticas japonesas construyan más fábricas en Estados Unidos para que más autos puedan ser ensamblados por trabajadores estadounidenses.
Llegar a un acuerdo es crucial para Abe, cuyo esfuerzo de años para revitalizar el crecimiento japonés enfrenta un gran desafío debido a la desaceleración económica en China, un gran comprador de equipos y productos japoneses. Por si la presión política que enfrenta Abe fuera poca, Trump ha dicho que no habrá acuerdo sino hasta después de las elecciones japonesas en julio.
Las críticas de Trump contra Japón no son nuevas. Sus comentarios en la década de 1980, cuando las exportaciones de Japón se percibían como una amenaza económica para Estados Unidos, sugieren que esos primeros enfrentamientos ayudaron a formar sus opiniones en materia de comercio.
AL CALCE…
Aliados de Trump:
La Asociación Nacional del Rifle es la organización más poderosa de los EU, la cual tiene con Trump una relación de respaldo mutuo; sin embargo, por las pocas o nulas restricciones para adquirir armas con base en la 2ª Enmienda, los últimos años se han suscitado terribles masacres en los Estados Unidos con víctimas inocentes, las más recientes ocurrieron este año, una en Virginia Beach, con 12 muertos y la otra en la sinagoga de Pittsburgh, con 11 fallecidos. A pesar de esas lamentables tragedias, Trump se ha opuesto al control y regulación de armas, incluso propuso, después del tiroteo en Florida en 2018, armar a los maestros. Hoy en EU para un joven de 18 años es más fácil comprar una pisto-la que una cerveza.
Comité Judío Estadunidense representan a la comunidad ju-día en Estados Unidos, es la organización más influyente en la sociedad de EU que, a diferencia de la anterior, sí es aliada de México y desde luego de Trump, quien les ha cumplido con el cambio de sede de la embajada de Estados Unidos de Tel-Aviv a Jerusalén. Muchos presidentes lo ofrecieron, Trump lo hizo posible.
Las iglesias cristianas, en sus diferentes denominaciones, comprenden el 73 por ciento de la población, según estudio de Pew Research Center. Una de sus principales banderas del activismo religioso cristiano es su lucha en contra del aborto. Recordemos que en 2016, cuando Hilary Clinton promovió su despenalización puso a las iglesias en campaña, pero en su contra, circunstancia que el entonces candidato Trump supo aprovechar colocándose a la derecha extrema del tema, oponiéndose al aborto, más que por convicción, por conveniencia y congruencia con la ideología de su base electoral religiosa, la cual lo sigue respaldando.
La denominada “mayoría blanca” es la coincidencia de formas de creer, de pensar y de sentir de un amplio sector de la población de EU en torno al rechazo a todos o a ciertos sectores o “minorías” y a sus causas, como al empoderamiento de las mujeres, a las personas de color, a la comunidad LGTTTBQ, a los musulmanes y a los migrantes latinoamericanos y a su descendencia nacida en EU. Para estas dos últimas comunidades, Trump ha realizado duras reformas y políticas públicas para restringir y reducir la presencia en el país de musulmanes y migrantes latinoamericanos, lo cual ha sido bien recibido y respaldado por los grupos nacionalistas de ultraderecha tipo rednecks y supremacistas como la Derecha Alternativa (Alt-Right), Ku Klux Klan y las organizaciones neonazis como el NSM y Alianza Nacional (AN), entre muchos otros. Una forma de expresar su coincidencia con esos grupos de ultraderecha es la construcción del muro fronterizo y de las políticas de odio antiinmigrante, lo que le reditúa en fortalecer e incrementar su voto duro. Por eso su recurrente discurso contra México, tan lleno de mentiras y de la injusta criminalización de las personas migrantes y de los mexicanos.