El peligro latente


Después de casi dos horas a puerta cerrada y una hora más frente a la prensa, la cumbre de Helsinki entre Vladimir Putin y Donald Trump efectuada en la semana dio mucho qué hablar
Sinfopress

Ante la pregunta este lunes de si creía en los reportes de las agencias de inteligencia de su país o en los argumentos que le había dado Putin, Trump evadió la cuestión y afirmó que no veía razones para que Rusia quisiera interferir en los comicios.
"El presidente Putin dice que no es Rusia. No veo ningún motivo por lo que debería ser así", respondió.
Esta respuesta causó un gran revuelo y le valió a Trump duras críticas por quienes lo acusan de haber respaldado la versión de Rusia en lugar de defender la evaluación de la comunidad de inteligencia estadounidense.
Antes de la reunión celebrada este lunes, miembros del Partido Demócrata advirtieron al presidente de Estados Unidos que tuviera cuidado al tratar con su homólogo ruso.
Algunos sugirieron que no era prudente que Trump celebrara tal evento, teniendo en cuenta las acusaciones del Departamento de Justicia de EE.UU. contra 12 miembros de la inteligencia rusa por lanzar una guerra cibernética contra EE.UU. durante las elecciones de 2016.
Putin, por su parte, reiteró que Rusia nunca había interferido en los asuntos de Estados Unidos.
"Una vez más, el presidente Trump mencionó la cuestión de la llamada injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses. Tuve que reiterar (…) que el Estado ruso nunca ha interferido y que no va a interferir en los asuntos internos de Estados Unidos, incluido el proceso electoral", afirmó.
Por otro lado, muchos republicanos se mostraron cautelosamente optimistas de que Trump manifestaría su oposición a de Putin en una serie de cuestiones.
El congresista Steve Scalise, líder de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes de EE.UU., dijo que Trump había llegado al encuentro "desde una posición de fuerza estadounidense para combatir la agresión rusa".
Después de la reunión bilateral, un periodista estadounidense presionó a Trump para que explicara por qué había tuiteado que EE.UU. era el culpable de la actual tensión en las relaciones entre este país y Rusia.
En su respuesta, el mandatario defendió sus comentarios anteriores y dijo que consideraba a "ambos países responsables".
Dijo que ambas partes habían "cometido algunos errores", pero se negó a mencionar específicamente elementos como la intervención militar rusa en Ucrania y su anexión de Crimea, el ataque con el agente químico Novichok en Salisbury, en el sur de Inglaterra, y la acusación contra los rusos por supuestamente interferir en las elecciones estadounidenses de 2016 (y hackear la campaña electoral de Hillary Clinton, la excandidata del Partido Demócrata).
AL CALCE
Cuando de Trump y Putin se trata, hay una especie de halo de ambigüedad que rodea su conexión.
Existe una convicción compartida por ambos: muy en las profundidades del sistema político estadounidense (el “Deep State” o “Estado Profundo”), hay “poderosas fuer-zas” operando todos los días para bloquear esta buena relación.
Esas fuerzas han lanzado una “cacería de brujas”, como la investigación especial sobre la posible injerencia de Rusia en las elecciones de EU y la potencial colaboración ilegal entre miembros del equipo de Trump y autoridades rusas, que incluso es-tos mismos días sigue arrojando consecuencias
Al menos 12 agentes de la inteligencia rusa han sido formalmente acusados por la fiscalía especial estadounidense que investiga estos temas.
Todo ello forma parte de la guerra eterna de Trump contra las “fauces” de su propio sistema, lo que incluye a las agencias de inteligencia, a los demócratas, a políticos incluso dentro de su propio partido como McCain, a analistas y medios de comunicación entre otros.
“Elites” que tienen “secuestrada” a Washington de las que Trump prometió rescatar al “pueblo” para devolverles “lo que es suyo”.
Para Trump, esas élites, no Moscú, son las “culpables” de que la relación entre ambos países se haya deteriorado al nivel actual.
Putin no podría estar más de acuerdo.