Cárcel para toda la vida

El jurado del Tribunal Federal de Brooklyn declaró el 12 de febrero culpable de los diez cargos por los que han juzgado al Chapo Guzmán desde el pasado noviembre y se perfila una condena de cadena perpetua.
Sinfopress


Después de 30 horas de deliberaciones, el jurado declaró culpable a Joaquín Guzmán Loera de los 10 cargos que se le imputaban, tras concluir el juicio que inició el 13 de noviembre de 2018 en la Corte Federal de Distrito del Este de Nueva York (EE.UU.).
Según la Fiscalía, esta organización criminal dedicada al contrabando de droga traficó al menos 200 toneladas de cocaína a EE.UU. durante más de dos décadas.
De este modo, todo apunta a que 'el Chapo' será condenado a cadena perpetua por encontrarlo culpable de ocupar un cargo de responsabilidad en el cártel de Sinaloa, aunque podría recibir diversas cadenas perpetuas por el resto de los nueve cargos.
De las 13 semanas de juicio, un total de once se dedica-ron a las declaraciones. La fiscalía citó a 56 testigos. De estos, trece eran cooperantes arrepentidos, antiguos colaboradores, asociados y antiguos empleados del Chapo que han descrito todo tipo de aberraciones y de mercadeos.
Desde el inicio del juicio se sabía que de hallar culpable a Guzmán Loera de uno solo de los cargos, recibiría cadena perpetua.
Aunque la Fiscalía de EE.UU. acusó a Guzmán, en principio, de 17 cargos, al final solo quedaron 10, por los que ha sido condenado:
Participación continua en una empresa criminal.
Conspiración internacional para producir y distribuir cocaína, heroína, metanfetaminas y marihuana.
Conspiración para importar cocaína.
Conspiración para distribuir cocaína.
Distribución de cocaína a nivel internacional (por este delito tiene cuatro cargos).
Uso de armas de fuego.
Conspiración para lavado de dinero proveniente de las ganancias del narcotráfico.
Entre los testigos que colaboraron con el Gobierno de EE.UU. para relatar su relación criminal con Guzmán, figura el de Jesús 'el Rey' Zambada, quien fungía como contador y líder del Cártel de Sinaloa en Ciudad de México.
Zambada relató la manera en que el 'Chapo' compraba cocaína colombiana a 3.000 dólares el kilogramo para luego venderla en Nueva York a un precio de 35.000 dólares el kilo. También indicó que el narco mexicano era responsable de traficar entre 80 y 100 toneladas anuales de cocaína a EE.UU.
Otro de los testimonios más contundentes fue el de Miguel Ángel 'Gordo' Martínez, expilo-to de Guzmán. El operador relató ante el jurado la manera en que el 'Chapo' recibía hasta tres aviones al mes con montos de hasta 10 millones de dólares como resultado de la venta de drogas en EE.UU.
Como parte de las evidencias en el juicio contra Joaquín el Chapo Guzmán Loera, la Fisca-lía de Estados Unidos hizo pública la lista de las personas que el exlíder del Cártel de Sinaloa quería ver muertas.
En el listado que el gobierno estadounidense llamó "víctimas de conspiración para cometer asesina-to" figuraban nombres como Ramón Arellano Félix, líder del Cártel de Tijuana, que murió el 10 de febrero de 2002 en un tiroteo en Mazatlán; Rodolfo Carrillo Fuentes, del Cártel de Juárez, a quien asesinaron en 2004 al salir de un cine en un centro comercial de Sinaloa y José Luis Santiago Vasconcelos, subprocurador de la Procuraduría General de la República (PGR) y exzar antidrogas, quien sobrevivió a un plan para su asesinato en 2007, pero perdió la vida en noviembre de 2008 tras desplomarse el jet en el que viajaba.
No obstante, se aclara que no siempre se incluyeron nombres específicos, bajo el argumento de que darlos a conocer podía poner en riesgo la identidad de los testigos que cooperaron con la justicia estadounidense.
El documento, con fecha de 29 de enero y firmado por los fiscales Richard Donoghue y Arthur G. Wyatt, estaba dirigido al juez encargado del caso, Brian M. Cogan.
Desde su extradición, una de las opciones que se ha considerado es el penal ADMAX Florence, ubicado en Colorado, y conocido por ser una cárcel de máxima seguridad que alberga a criminales de "alta peligrosidad" bajo un aislamiento total. Se cree que es la prisión más segura del mundo.
Al calce
El complejo ADX Florence, se ubica en el desértico estado de Colorado. Se trata de una cárcel federal que posee el mayor nivel de seguridad entre las prisiones de su tipo, donde adicionalmente se cuenta con un área especial para los delincuentes más peligrosos.
Entre los inquilinos de esta cárcel están Zacarías Moussaoui y Ramzi Yousef, ex-miembros de Al Qaeda; Dzhojar Tsárnayev, culpable del atentado en el maratón de Boston (2013); y Theodore Kaczynski, el matemático graduado de Harvard conocido como el Unabomber.
Guzmán Loera, jefe del cártel de Sinaloa, permanecerá 23 horas al día en una celda de siete metros cuadrados, cuya característica principal es su insonoración.
Ningún sonido sale al exterior, y lo único que puede escucharse que provenga de fuera es la alarma que avisa la apertura de la primera de sus dos puertas de acero.
Son dos los propósitos de este tipo de reclusorios, y en especial de ADX Florence: Mantener la seguridad del personal penitenciario con respecto de los reos, debido a su alta peligrosidad, y confinar a los presos bajo un control estricto para que estos demuestren un comportamiento “progresivamente responsable”.
El confinamiento extremo y la falta de estímulos sensoriales a los que son sometidos los reos en ADX Florence generan -en pocos meses- un estado de deshumanización.
El espacio habitable de cada celda “se encuentra detrás de una barrera interior, a varios pies del corredor, por lo que los prisioneros están más aislados del contacto humano”, en comparación con los estándares de otras cárceles de máxima seguridad, refiere un informe de Amnistía Internacional.
Aquí no hay reeducación, ni actividades recreativas. Originalmente, en los años noventa, los habitantes de este penal tenían la posibilidad de mudarse a una cárcel menos estricta, siempre y cuando mejorara su comportamiento, sin embargo esa posibilidad quedó cancelada después de 2001, debido a la llegada de presos acusados por terrorismo.
El informe de Amnistía Internacional, denominado “Enterrado: aislamiento extremo en el sistema penitenciario federal de Estados Unidos”, asegura que el impacto que producen estas condiciones en los reclusos es devastador. Los síntomas resultantes “incluyen ansiedad, depresión, insomnio, hipertensión, paranoia extrema, distorsiones perceptivas y psicosis”.
El organismo defensor de derechos humanos acusa al gobierno estadounidense de violar la Constitución de ese país, y las normas internacionales que prohíben el trato.